¿Cómo vencer la timidez en el trabajo?

La timidez y la ansiedad son los dos miedos sociales que más nos limitan y que, aunque no lo queramos reconocer, nos hacen perder muchas oportunidades, sobre todo en el ámbito laboral.

Vencer la timidez no es tarea fácil, de hecho me asumo como una persona tímida y les aseguro que lidiar con ello es un trabajo constante, pero existen técnicas para aprender a reconocerla y aislar a los pensamientos que la provocan.

En los primeros años de la escuela fui una niña muy tímida al punto de no poder escuchar mi propia voz sin ponerme colorada. Muchas veces no levanté la mano ni para hacer una pregunta ni para dar una contestación aunque estuviera segura de saber la respuesta correcta.

La mayoría de mis maestras entendieron que no se trataba de falta de participación ni de estudio, porque luego mis evaluaciones escritas eran muy buenas, pero en la vida adulta no hay evaluaciones escritas y la timidez puede confundirse con falta de compromiso o de profesionalismo.

Por ejemplo, ¿cómo pedir un aumento de sueldo o una oportunidad laboral cuando tu jefe poco te ha visto exponer tu trabajo y casi no te conoce la voz? Ser tímido no es un problema menor y, sin exagerar, puede condicionar la vida entera.

El nudo del problema de la timidez es uno solo, y ya lo había mencionado en el artículo acerca de vencer el temor de hablar en público, es la ansiedad y el miedo irracional a quedar expuesto y ser rechazado o juzgado por los demás, lo que provoca que la persona tímida tenga serias dificultades para relacionarse con otros y evite a toda costa las circunstancias en donde pueda quedar expuesto o bajo la mirada del otro.

A continuación repasamos algunos aspectos de la timidez y les daré algunas claves que pueden ayudar a superarla o, al menos, mitigarla para que, en adelante, no represente un problema en nuestras vidas.

Todos somos más o menos tímidos

¡Claro que no estás solo! La mitad de las personas se asumen tímidas y otras tantas se sienten vergonzosas o nerviosas ante ciertas situaciones. En situaciones extremas, y dependiendo de las circunstancias, la timidez puede transformarse en fobia, y en esos casos lo más adecuado sería tratar el problema con un profesional.

Uno de los supuestos sobre la timidez es que es cosa de gente con baja autoestima y para nada es verdad eso. También se cree que es un problema de gente poco agraciada, o con pocas cosas para decir, nada más alejado de la realidad.

Hay muchos tipos y grados de timidez y ninguna guarda relación con esos supuestos, pero lo que sí es importante es poder identificar qué tipo de timidez es la de uno, en qué situaciones se dispara y, sobre todo, cuál es el pensamiento que precede a la emoción que nos hace ser tímidos.

Timidez Situacional

Es la timidez en una determinada situación o con determinadas personas, por ejemplo cuando estamos frente a personas de ascendente o figuras paternas, jefes, profesores, incluso personas a las que encontramos atractivas o personas famosas.

Esta es, por ejemplo, mi tipo de timidez.  Yo tenía hace muchos años un jefe al que no le podía hablar y no porque fuera atractivo o famoso, simplemente estaba convencida de que si le hablaba iba a decir algo que él consideraía una estupidez.

Timidez a los grandes auditorios

No hace falta explicar mucho, son personas que no tienen problemas hablando entre un grupo reducido de personas, pero no pueden manejar la ansiedad frente a un auditorio.

Timidez al uno a uno

Al contrario del caso anterior, hay quienes se sienten como pez en el agua delante de centenares de personas y no son capaces de mantener una entrevista individual sin transpirar horrores. Y existe el caso extremo de quienes no pueden siquiera hacer una llamada telefónica para pedir un delivery de comida porque les causa vergüenza.

¿Por qué somos tímidos?

Hay, en verdad, varios factores y es importante que los podamos racionalizar para poder dar un paso adelante.

Genética

Hay alrededor de un 15% de personas que nacen con lo que se llama “temperamento inhibido” que lo que provoca es que para esos niños cada novedad del mundo les resulte muy estresante, desde ver rostros nuevos, hasta formas y colores nuevos, todo lo viven con gran ansiedad. Son esos niños que viven agarrados a la pierna de sus padres y si, por ejemplo, se les acerca una persona o un animalito que nunca habían visto en su vida, lloran con gran angustia.

En estos niños, luego, el aprendizaje y el entorno social pueden ayudarlos muchísimo en su desarrollo social y en dejar de lado la timidez.

La culpa es de tus padres

Puedes no nacer tímido y ser transformado en uno y la mayor responsabilidad de eso la van a tener tus educadores primarios, tus padres, familiares cercanos y maestros de los primeros años escolares. El problema en este caso son los conceptos de éxito y fracaso y la poca o nula consideración al intento que promueven ciertas sociedades.

Si el niño es felicitado y querido solo cuando consigue el éxito y es responsabilizado totalmente por sus fracasos y nadie tiene en consideración sus intentos, es posible que ese niño no quiera exponerse nunca al fracaso, es decir, va a privarse de la posibilidad de tener éxito solo por tener miedo a fracasar. Revisar cómo fuimos educados y tener conciencia de que esto nos puede estar pasando es un gran avance para la transformación.

La forma de interpretar la adrenalina

Ante un mismo desafío una persona puede sentirse muy entusiasmada o muy temerosa. La adrenalina que se produce en ambos casos es la misma, solo que unos interpretan esa excitación como algo positivo y otros como algo negativo.

Hacer un deporte de riesgo o subirse a una montaña rusa a unos les produce euforia y felicidad y a otros angustia y terror. Lo distinto en unos y otros es la expectativa, los primeros están seguros de que van a vivir un momento de extrema felicidad y los segundos piensan que algo terrible les va a suceder. Sentir la adrenalina será bueno o malo dependiendo de cuán positiva sea nuestra expectativa.

A pesar del miedo

Es un error querer cambiar una emoción. El miedo es miedo. Lo que sí podemos cambiar es el comportamiento frente al miedo. En cambio de retraernos y escondernos para no fracasar, debemos aceptar que podemos fracasar, que fallar está permitido, que nadie nos va a dejar de querer por no obtener los resultados que buscábamos.

Ser valiente no es no tener miedo, es tenerlo y actuar a pesar de él.

No ser tan crítico

Las personas tímidas suelen ser perfeccionistas y los críticos más feroces de sus propios actos. Es algo de lo que también me hago cargo en forma personal e intento mejorar, por un lado bajando las exigencias y por otro poniendo el foco en otros aspectos, priorizando diferente. Vuelvo a utilizar mi ejemplo: quizás yo no sea la mejor comunicadora del mundo y no tenga la retórica de mis escritores favoritos, pero hay gente que me agradece por haber escrito un consejo, un artículo que le ayudó mucho o por darle una palabra de aliento, y mi foco lo pongo en eso positivo y no tanto en si mi redacción fue perfecta. Piensen que de otra forma no estaría escribiendo esto.

Si entienden que a pesar de lo imperfecto, el resultado va a ser muy bueno, se van a animar a un montón de cosas.

Soy tímido, pero puedo no serlo

Algunos sostienen que para dejar de ser tímido hay que sentirse seguro de uno mismo. Claro! No se me había ocurrido!

Esto no pasa. El tímido es tímido hasta que, sea por mucha exposición a eso que lo atemoriza o por hacer un trabajo de entendimiento y asimilación de qué le dispara su timidez y cómo puede racionalmente ordenar, interiorizar y cambiar las acciones que provocan el miedo, no se deja de ser tímido, por eso el trabajo empieza ya.

-Identifiquen qué tipo de timidez tienen, es decir, qué situación es la que más les causa ansiedad. Algunos ejemplos: hablar en público, tener una entrevista laboral, pedir un aumento de sueldo, presentar un trabajo, hacer público un trabajo o un pensamiento.

-Háganse amigos de sus miedos. Enfrentar sus miedos de golpe solo puede terminar en desastre, es como cuando un niño que tiene miedo al agua es empujado a la piscina por el tío bromista. Lo único que obtenemos de eso es un niño llorando y traumado de por vida.

-Para ese temor que tanta ansiedad y timidez causa armamos un plan de 4 pasos para poner en práctica. Cada paso tiene un desafío y los desafíos van de menor a mayor. Cada paso del desafío durará el tiempo que les lleve sentirse cómodo con la nueva situación.

Si el problema fuera el miedo a hablar con un jefe los pasos podrían ser:

1- Saludarlo por su nombre, cada vez que lo veas. En un par de semanas el hecho de saludarlo se va a hacer costumbre para ambos y la situación se va a sentir natural.

2- Saludarlo y hacerle un comentario trivial. Puede ser del clima, de un resultado deportivo, de alguna noticia de actualidad. Una vez cómodos en este intercambio pasamos al siguiente nivel.

3- Saludarlo, hacerle un comentario trivial y hacerle una pregunta mostrando interés en su persona. Valen preguntas sobre su familia, su automóvil, su barrio, su destino de vacaciones, etc. Veremos que al tiempo de tener estos intercambios, la figura atemorizante de ese jefe, ya no lo es tanto y podrán pasar al último nivel.

4-Saludarlo, hacerle un comentario, hacerle una pregunta, esperar su respuesta y volver a preguntarle o hacer otro comentario sobre la respuesta que haya dado. Esto ya es una conversación. El día que se sientan cómodos en el cuarto paso, vencieron la timidez.

Para cada tipo de timidez uno puede armar su propio programa de 4 pasos siempre yendo de menor a mayor.

Dejo el ejemplo 4 pasos para la timidez a hablar en público:

1- Presentarse a uno mismo y leer un texto de una carilla en voz alta, estando solo en una habitación. Se pueden utirlizar muñecos o peluches que hagan las veces de público.

2- Hacer lo mismo frente a una persona que te haga de público.

3- Hacer lo mismo frente a 3 personas y que las personas te hagan una pregunta cada uno  sobre el texto que acabas de leer y responderlas.

4- Hacer lo mismo frente a 6 personas, que te hagan preguntas, responderlas y dar una opinión personal sobre el texto leído que dure 5 minutos aproximadamente. Esto ya es hacer una exposición oral completa.

Repito, no vayan de cero a cien porque no resultará, y tampoco pongan en práctica estos pasos en situaciones en las que no se sientan a gusto porque va a resultar muy incómodo.

También puede que no logren pasar de nivel fácilmente, no se preocupen, a veces en necesario mantenerse en un nivel por algunos meses antes de dar el siguiente paso sin miedo. No apuren el proceso, tengan en cuenta que estamos queriendo desterrar un hábito de muchos años y requiere paciencia.

Sean positivos, sean valientes. Todos podemos mejorar y todos podemos aprender.

Como siempre saben que me pueden escribir por consultas a mi mail gimena@gmail.com

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